Comprar un coche eléctrico también implica conocer qué puede fallar con el paso del tiempo. Ya que, aunque su mecánica es diferente a la de un vehículo de combustión, no está exento de averías: batería de alta tensión, motor eléctrico, inversor, centralitas, batería auxiliar o componentes relacionados con la carga también pueden requerir una reparación.
Te contamos cuáles son los problemas más habituales y qué mantenimiento necesita un coche eléctrico.
¿Cuáles son las averías más frecuentes de un coche eléctrico?
Los coches eléctricos cuentan con numerosos componentes eléctricos, electrónicos y mecánicos que pueden sufrir fallos o desgaste.
Estas son algunas de las averías que aparecen con mayor frecuencia:
1. Batería de alta tensión
La batería de alta tensión es uno de los componentes fundamentales de un coche eléctrico y también uno de los que puede más puede sufrir averías. Con el paso del tiempo, además, puede producirse una degradación de su capacidad, reduciendo progresivamente la autonomía disponible.
Cuando se produce un fallo en alguno de sus componentes, el vehículo puede mostrar avisos, limitar sus prestaciones o incluso quedar inmovilizado. La reparación puede tener un coste elevado, especialmente cuando es necesario intervenir sobre módulos o componentes internos de la batería.
El BMS (Battery Management System) desempeña un papel fundamental, ya que supervisa parámetros como la tensión, la temperatura y el estado de carga de las celdas para detectar posibles anomalías.
2. Motor eléctrico
El motor eléctrico es otro de los componentes esenciales del sistema de propulsión. Aunque cuenta con menos elementos móviles que un motor de combustión, también puede sufrir fallos en componentes eléctricos, electrónicos o mecánicos.
Una avería puede provocar pérdida de potencia, funcionamiento irregular, ruidos anómalos o incluso impedir que el vehículo pueda circular con normalidad.
3. Inversor
El inversor convierte la corriente continua (DC) procedente de la batería, en corriente alterna (AC) para alimentar el motor eléctrico de tracción en los sistemas que utilizan motores de corriente alterna. También participa en la gestión de la energía durante la frenada regenerativa.
Un fallo en este componente puede provocar pérdida de potencia, funcionamiento irregular o incluso la inmovilización del vehículo.
4. Centralitas y sistemas electrónicos
Las centralitas gestionan numerosos sistemas del vehículo y reciben información de sensores y otros componentes para garantizar su correcto funcionamiento. Cuando alguna presenta un fallo, pueden aparecer avisos en el cuadro, errores electrónicos o un funcionamiento incorrecto de determinados sistemas.
El diagnóstico puede requerir equipos específicos para identificar el origen del problema y determinar si es necesario reparar o sustituir la unidad afectada.
5. Batería auxiliar de 12 V
Aunque el coche tenga una batería de alta tensión, también necesita una batería auxiliar convencional de 12 V para alimentar sistemas electrónicos, unidades de control y otros componentes de baja tensión. Cuando falla, pueden aparecer múltiples avisos e incluso impedir que el vehículo llegue a activar correctamente sus sistemas, aunque la batería principal tenga carga.
¿Qué mantenimiento necesita un coche eléctrico para evitar las averías?
Un coche eléctrico tiene menos elementos mecánicos que uno de combustión, y eso hace que se averíe menos, pero sigue necesitando revisiones periódicas. El mantenimiento se centra especialmente en los componentes sometidos a desgaste y en los sistemas que garantizan el correcto funcionamiento de la batería y del sistema de propulsión. Son estos:
- Neumáticos: el peso de la batería y el par instantáneo de los motores eléctricos pueden aumentar el desgaste. Es importante controlar periódicamente la presión, el dibujo y el desgaste irregular.
- Frenos: la frenada regenerativa reduce el uso de los frenos convencionales, pero discos, pastillas y otros componentes siguen necesitando inspecciones. Además, un uso reducido puede favorecer la aparición de corrosión en los discos.
- Suspensión y dirección: elementos como amortiguadores, brazos y rótulas soportan el peso del vehículo y están sometidos a esfuerzos durante la conducción. Conviene revisar posibles holguras, ruidos o vibraciones.
- Sistema de refrigeración: la gestión térmica es fundamental en un eléctrico. El circuito de refrigeración ayuda a mantener la batería, el inversor y otros componentes de alta tensión dentro de su rango óptimo de temperatura, por lo que hay que comprobar el estado y nivel del refrigerante.
- Batería de 12 V: aunque sea independiente de la batería de alta tensión, alimenta numerosos sistemas electrónicos del vehículo. Su estado debe comprobarse para evitar problemas de arranque y funcionamiento de los sistemas auxiliares.
- Software y sistemas electrónicos: las actualizaciones y los diagnósticos electrónicos también forman parte del mantenimiento de los eléctricos. Una revisión puede detectar errores en las unidades de control o en sistemas relacionados con la carga y la propulsión.
En definitiva, el mantenimiento de un eléctrico cambia respecto al de un coche de combustión. Desaparecen operaciones como el cambio de aceite del motor, pero cobran mayor importancia la electrónica, la gestión térmica, la batería y los elementos de desgaste.
Preguntas técnicas sobre las averías de los coches eléctricos
- ¿Qué función tiene el inversor?
El inversor convierte la corriente continua (DC) procedente de la batería en corriente alterna (AC) para alimentar el motor eléctrico de tracción en los sistemas que utilizan motores de corriente alterna. También participa en la gestión de la energía durante la frenada regenerativa.
Un fallo en este componente puede provocar pérdida de potencia, funcionamiento irregular o incluso la inmovilización del vehículo.
- ¿Por qué la suspensión puede sufrir más en un coche eléctrico?
La batería de alta tensión puede representar una parte importante de la masa total del vehículo. Este incremento de peso aumenta las cargas verticales que soportan neumáticos, amortiguadores, muelles y elementos de suspensión, especialmente al pasar por baches o irregularidades.
Por eso, aunque la suspensión no sea un componente eléctrico, su desgaste puede verse condicionado por la arquitectura del vehículo.
- ¿Qué diferencia hay entre el cargador de a bordo y el punto de carga?
El cargador de a bordo (OBC) está integrado en el propio vehículo y gestiona la conversión de corriente alterna a continua durante una recarga en AC.
En cambio, en una estación de carga rápida en corriente continua, la conversión principal se realiza fuera del vehículo y la energía llega a la batería directamente en DC. Por eso, una avería en el OBC puede afectar especialmente a las recargas en corriente alterna sin implicar necesariamente un fallo de la batería.
- ¿La carga rápida puede afectar a la batería?
El uso frecuente de carga rápida implica mayores potencias y puede aumentar las exigencias térmicas de la batería. Por eso, el sistema de gestión térmica y el BMS son fundamentales para mantenerla dentro de sus parámetros de funcionamiento.
Conocer las posibles averías de un coche eléctrico está bien. Tener que preocuparse por gestionarlas, no tanto. Por eso, te recomendamos decidirte por el renting de Ayvens, ya que, el mantenimiento y las reparaciones están incluidos en la cuota: desde las revisiones periódicas hasta las reparaciones mecánicas, eléctricas y de componentes, además de los neumáticos según las condiciones del contrato. También cuenta con asistencia en carretera 24/7 y una red de más de 1.700 talleres.
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